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jueves, 5 de junio de 2014

El valor agregado está en los detalles


Cuando Steve Jobs se vinculó al proyecto de diseño del Macintosh lo primero que notó fue que las esquinas en los cuadros de diálogo, los íconos y las ventanas no eran redondeadas. Los programadores no le habían dado importancia a esto por dos razones: implicaba más trabajo de programación y no creían que a alguien le importara. Aunque parecía un capricho, Jobs invitó al programador en jefe a dar un paseo por la ciudad para mostrarle que cosas tan simples y cotidianas como las esquinas de las banquetas o de las ventanas de los autos son redondeadas. Finalmente, éste accedió y se modificó el diseño. Desde entonces, la interfaz gráfica de los equipos de Apple se ha destacado por su sencillez y atención a que la experiencia de usuario sea agradable y auténtica. ¿Qué debería enseñarnos esto?

Sea que se trate de un gran proyecto desarrollado por una empresa de excelente reputación o un contrato pequeño desarrollado por una organización tipo Pyme, debe existir un empeño constante en que los detalles en nuestro producto o servicio hagan una diferencia positiva. Sin embargo, mayor esfuerzo deberíamos colocar en que toda la interacción humana alrededor de nuestro negocio sea una experiencia superior para colaboradores, clientes y socios. Consideremos que la mayoría de personas está dispuesta a desarrollar lealtad hacia aquellos que demuestran con hechos un genuino interés por su bienestar y satisfacción: llamarlas por su nombre, enviarles un pequeño mensaje el día de su cumpleaños, invitarlas a un evento especial, reconocer algo positivo en ellas; ese es el tipo de detalles que agregan valor a la relación.

En un artículo previo hablamos de que, como empresario, su negocio son las personas; de igual modo, aplique esta noción a sus amistades, matrimonio y familia extensa. Los detalles son los que sustentan las relaciones a largo plazo, son los que pueden darle una ventaja y diferenciarlo entre un mar de posibilidades.

¿Está usted cultivando sus relaciones interpersonales con los detalles adecuados? Visite http://nuevoleon.dalecarnegie.com.mx/  para que conozca más sobre la manera de agregar valor a las personas y organizaciones con las que se relaciona.

jueves, 29 de mayo de 2014

El liderazgo empieza en su escritorio



¿Ha tenido que acercarse a una persona para pedirle un documento y pasar de 10 a 15 minutos esperando a que revise su archivero, folios y cajones antes de localizar el papel solicitado?

Sabemos que hay cosas debemos hacer periódicamente: presentar un informe de resultados, viajar a las sucursales de la empresa, reunirnos con los socios, entre otras cosas. Entonces, ¿por qué no colaborar con lo inevitable? tal como postula Dale Carnegie en Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida. En vez de posponer de manera consciente lo que sabemos que se debe hacer de todas maneras, podemos encontrar el modo de hacernos más efectivos en la realización de esas tareas a fin de disponer de más tiempo para actividades que sean de mayor interés y agreguen valor a la dinámica organizacional, sumando a esto la imagen profesional que proyectamos al anticiparnos a aquellas cosas imprescindibles. Por ejemplo, respecto a los informes, el hecho de mantener actualizados y a mano los datos de mayor relevancia para nuestra posición ya es un acto que denota una visión clara de lo que se espera de nosotros y de nuestro aporte a los objetivos organizacionales. Esto es esencial porque, como lo menciona Peter Drucker en El ejecutivo eficaz, “los hechos exteriores rara vez aparecen registrados en cifras antes de que sea tarde para utilizarlos”. Del mismo modo, tener un plan de acción ante posibles situaciones conflictivas es algo que debe elaborar en su escritorio -estudiando con calma los recursos disponibles y las mejores soluciones-, no en medio de los ires y venires de un imprevisto.

Estos sencillos ejemplos sirven para ilustrar cómo el liderazgo empieza sentados en nuestro escritorio, diseñando y sistematizando nuestras labores cotidianas para hacerlas en el menor tiempo posible, con el mínimo esfuerzo y con la mayor calidad, porque “la eficacia es una hábito, una suma de acciones repetidas”, diría Drucker. Todas las acciones que usted despliegue en una conferencia, en la visita a un proveedor o a un cliente o en una junta de seguimiento es algo que previamente tuvo que estudiar y preparar sentado en su oficina: leyendo, redactando, analizando…, es decir, planeando. Una imagen que puede ayudarnos a darle la importancia necesaria a nuestras actividades de planeación y organización es vernos como estrategas militares, que antes de saltar al campo de batalla debemos calcular costos, beneficios, recursos y el mejor medio para lograr la victoria. De esa manera evitaremos retrasar o ejecutar con poca calidad aquello que sabemos que es parte ineludible de nuestras funciones.


Con estas ideas en mente, le invitamos a que conozca nuestra formación especializada para ayudarle a optimizar sus esfuerzos y obtener los resultados que su organización requiere. Visítenos en http://nuevoleon.dalecarnegie.com.mx/