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jueves, 10 de abril de 2014

Cuatro habilidades directivas vitales



Los jefes a menudo quedan atrapados en la gestión de los asuntos del día a día, sin embargo, para lograr la plena participación de su equipo debe ser proactivo, predicar con el ejemplo, comunicar con claridad, y fomentar un ambiente de trabajo positivo. Dale Carnegie Training contrató un estudio que muestra que más del  55% de los empleados que expresan confianza en la capacidad de liderazgo de su jefe inmediato y que se inspiran en la comunicación con su supervisor directo suelen estar comprometidos con su labor.

Siga las mejores prácticas, aprenda a motivar a los empleados y conviértase en un gerente que realmente mantiene comprometidos a sus colaboradores.

1.       Sea un entrenador proactivo.
Ayude a sus trabajadores a desarrollar las habilidades necesarias para trabajar de manera eficiente. Preste atención al personal de nuevo ingreso y dedíqueles mayor orientación y coaching, explicando sus funciones y responsabilidades con claridad. Demuéstreles cómo sus tareas del día a día afectan los objetivos de la organización, para que se sientan entusiasmados con su empresa y su actividad. Retroalimente de forma inmediata y estimule para impulsar la mejora. Mantenga el nivel inicial de entusiasmo al participar continuamente en el entrenamiento de su personal, el establecimiento de objetivos y el desarrollo de metas claras. 53% de los trabajadores que participan plenamente dicen que han aprendido mucho de su supervisor.

2.       Predique con el ejemplo.
Predicar con el ejemplo genera entusiasmo e inspira a los colaboradores a trabajar más duro. Tenga cuidado con lo que dice, cómo lo dice, lo que hace y cómo se comporta. El modelado de roles es una de esas habilidades de gestión que fácilmente pueden pasarse por alto aunque es parte integral del  desarrollo del compromiso en los trabajadores. 62% de los empleados que participan en el estudio dijo que sus jefes inmediatos dan un buen ejemplo. Tenga en cuenta que  los colaboradores que están contentos con sus jefes directos son más dados a aportar más esfuerzo para apoyar las metas de la organización.

3.       Cree confianza y comuníquese con claridad.
Los trabajadores que confían y se sienten respetados por sus jefes se sientan seguros para hablar con libertad y sin temor a las repercusiones. Fomente la comunicación abierta y honesta entre sus colaboradores para lograr una mejor comprensión de las expectativas y el desempeño laboral.

4.       Cree un ambiente de trabajo positivo.
Promueva el espíritu de trabajo en equipo y la cooperación, identifique los talentos de todos los miembros de su equipo y determine cómo pueden complementarse entre sí, completando las diferentes tareas. El reconocimiento de los logros de los colaboradores, junto con el estímulo y retroalimentación, lleva a una mayor confianza, compromiso e inspiración para realizar las actividades y cumplir las metas.

Si usted desea que los mandos medios y altos desarrollen estas y otras habilidades directivas permítanos asesorarle en el desarrollo y formación de su equipo. Visite http://nuevoleon.dalecarnegie.com.mx/

lunes, 13 de agosto de 2012

Participar en equipos durante el cambio

Se sabe que ante cualquier situación cambiante, es difícil mantener una gran ecuanimidad. Sin embargo una gran responsabilidad del líder estriba en ello. Mantener sus actitudes ante el cambio, que produzcan confianza en la gente que vive el cambio. Es como si ante un gran incendio, el líder pierde los estribos y se pone a gritar de miedo e impotencia. Ello provocaría sin duda más histeria entre la gente.

APOYARSE LOS UNOS A LOS OTROS.

Durante cualquier situación de cambio, las personas artífices del mismo, tienden a sentirse solas, sin red de protección. Es buen momento para que el líder a cargo observe con cuidado a estas personas y a las más necesitadas de apoyo, les brinde éste sin límite. Es como presentar un examen delante del público. Los demás nos observan y al más tranquilo lo pueden traicionar los nervios.

DIVERTIRSE.

Es normal que la gente tome al trabajo con gran seriedad. Es más, quien lo trata con ligereza y alegría es frecuente que sea mal visto. En estos casos es recomendable disfrutar el trabajo. Divertirse haciendo cosas que normalmente hacemos bien y ante los retos sepamos apoyarnos de los demás.

BUSCAR EFICIENCIA.

La ventaja de los equipos es que se puede contar con potencialidades dentro de éste e igualmente personas que hacen su trabajo al mínimo de eficiencia. El reto es de buscar lo más excelente de cada uno y buscar que el trabajo en grupo sea sobre el promedio. De esta forma las personas con potencialidad se sienten a gusto trabajando y las otras más limitadas se sienten retadas a mejorar su promedio. En fin todos ganan.

CREAR UN ESPIRITU COMPETITIVO DE EQUIPO.

El ser humano normalmente no es conformista. Cuando ve a un compañero hacer bien las cosas, siente el celo competitivo y procura trabajar a su nivel.

Es importante crear ese espíritu de competencia sana, con el fin de que las personas eleven sus potencialidades.

PIENSE EN GRANDE.

Es factible que la superación y los cambios experimentados por los miembros de un equipo sea lo mejor que les suceda. No pare ahí, que ese sea un primer paso, de una serie de pasos hacia un crecimiento constante del equipo y sus elementos. No conviene limitarse.

1.-Prioritice sus objetivos.

Mediante una tormenta cerebral, determinen la lista de lo que espera lograr. Hágalo con los miembros de su equipo y los que diseñan los proyectos. Una vez determinada la lista haga la clasificación por urgentes, importantes, innecesarias, etc. Con base a esto determine nuevos objetivos a llevarse a cabo.

2.- Haga un cronograma con metas intermedias. Considere las urgentes, las que deben ser tratadas con toda celeridad.

3.-Comunique los objetivos y el proceso a su equipo.

4.-Recompense ampliamente.