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jueves, 5 de junio de 2014

CEO: Director de las Emociones Organizacionales



Mucho se ha hablado del rol del CEO como Director de las Emociones Organizacionales, novedad en un mundo gerencial que cada vez se distancia más de los perfiles de líderes arropados de total autoridad. Se inclina hacia Directores de Orquesta con capacidad de identificar las emociones como parte central del éxito organizacional.

En el diccionario gerencial, palabras como empoderamiento, orgullo, crecimiento personal, equilibrio, trabajo en equipo y respeto, empiezan a cobrar fuerza frente a un mercado que, hoy alejado de una era industrial que minimizaba al ser humano, le da cada vez más valor a culturas con un liderazgo centrado en la persona.

Parecería ser que es la cultura y no el contrato en sí mismo, lo que genera alto desempeño, lealtad, vocación de servicio y un sentimiento de orgullo frente a la marca. En la era del conocimiento, la ejecución tiene una íntima relación con la persona; en cómo los lideres liberan nuestro potencial, y en el centro de la persona, las emociones y no el intelecto lo que al final enciende la llama.

El CEO debe ser el termostato de la organización, y estudios serios muestran que un líder típico responde por entre el 50% y el 70% de las emociones organizacionales, siendo la Inteligencia Emocional y no el IQ, la responsable por 2/3 del éxito personal. Las emociones, como lo demuestra Nicholas Christakis, profesor de Harvard Medical School, han probado ser contagiosas, especialmente en épocas económicas turbulentas. El "miedo", herramienta que se utilizó por años como arma de retención, es la primera emoción en propagarse, logrando destruir rápidamente la moral interna y llevándose de paso al mejor talento.

El CEO no debe solo ser el audaz gestor de la estrategia. Debe también ser el encargado de identificar la emocionalidad de la organización, identificar los causantes del mal estado anímico de uno o más de sus equipos, lidiar de inmediato con los dueños del virus y actuar sin duda imponiendo tratamientos extremos. Debe ser capaz de identificar los detonantes del estado emocional propio y conocer la forma de liberarlo sin trasladárselo a la organización. Debe ser capaz de afrontar conversaciones difíciles con su staff directo, dar el coaching apropiado de manera asertiva, y establecer tiempos de chequeo para verificar el cambio. Debe ser igualmente capaz de cortar el mal de raíz incluso tratándose de alguna de las "estrellas" del equipo.

Nada que mate más rápidamente el positivismo, la buena energía, y la capacidad de logro de una organización que un jefe de baja inteligencia emocional; son predadores de la pasión y el compromiso. Nadie como el CEO para encargarse, como un buen padre de familia, de la emocionalidad de su grupo asumiendo de vez en cuando, por qué no, la tarea de recibir de primero los golpes emocionales del mercado, tratando en lo posible de que se queden encerrados en la oficina del último piso.

Fuente: http://www.dinero.com/

martes, 6 de mayo de 2014

No solo señale errores, celebre la responsabilidad

Algunos se preguntan si en realidad se debe celebrar el fracaso. Si no lo hace, está perdiendo la oportunidad de comprometer a su gente y mejorar los resultados. Pero ¿qué significa "comprometer a su gente" y cómo se hace?

El nuevo estudio de Dale Carnegie con MSW muestra que sólo el 29% de los empleados están comprometidos en el trabajo. Al igual que todos, los colaboradores deciden discrecionalmente cuándo dar a su empleador energía y compromiso, y esta decisión se basa en gran medida de si su jefe inmediato se preocupa por ellos. Entonces, ¿cómo se puede mejorar el compromiso al celebrar el fracaso y la rendición de cuentas? He aquí una historia para ilustrar el punto.

A finales de 1990, Dan Heffernan comenzó una nueva división de servicios profesionales al interior de una empresa de outsourcing exitosa y exigente. Contrató, con altos honorarios, a un orador muy popular para presentar a los clientes actuales y potenciales, así como para promover la división. El plan consistía en compensar parte de los gastos del orador con la venta de entradas.

A menos de una semana del evento, Heffernan reportó un sombrío balance de las operaciones: había muy pocas entradas vendidas, a causa de sus planes de marketing mal concebidos. Ese mismo día se le pidió que se presentara a la oficina del nuevo director de operaciones a las 8:00 am del día siguiente.

Después de pocas horas de sueño la noche anterior, Hefferman se reunió con Ron Knight, quien acababa de salir de Xerox para unirse a la compañía. En Xerox, Knight había llevado uno de sus negocios clave a ganar un Premio Malcolm Baldridge, por lo que su reputación le precedía. No obstante, él inmediatamente tranquilizó a Hefferman, le relató historias sobre errores que había cometido y describió su filosofía de liderazgo: "Está bien cometer errores y es mejor si no los repetimos". Lo felicitó, le dijo que era claro que estaba comprometido para el éxito del evento y la división, independientemente del resultado de este evento. Hefferman sintió tanta inspiración como un alivio.

Como se podría esperar de una historia como ésta, Knight  sirvió de guía para hacer lo mejor para el evento. Al final, el error fue costoso, pero fue pagado por la división que tenía la utilidad de operación más alta en la empresa.


Entonces, ¿cómo se relaciona esto con la rendición de cuentas? Knight dijo algo más esa mañana: "Cuando alguien no se presenta en un momento como este, te dice tanto como cuando lo hace". Hefferman preguntó qué quería decir con eso. "¿Recuerdas que no eras el único invitado a esta sesión informativa de hoy?". Hefferman estaba tan concentrado en cómo solucionar el problema que nunca se dio cuenta. Otras dos personas, de marketing y operaciones, estaban citadas a la junta de información multi-funcional y el Director General había pedido a todos los involucrados reunirse con Ron Knight esa mañana. Nadie más asistió. ¿Quién se hace responsable de sus propios errores en su organización? ¿Usted les está inspirando a hacerse presentes y ser responsables?

Aprenda cómo puede influir en las decisiones y ayudar a su equipo de rendir cuentas, no imponiendo sino inspirando. Visite nuestra página: http://nuevoleon.dalecarnegie.com.mx/  y conozca las soluciones corporativas que tenemos para que en su organización la responsabilidad y el compromiso sean una constante en los colaboradores.